La pantalla azul (BSOD, o "pantalla de la muerte") ocurre cuando Windows detecta un error crítico irrecuperable que obliga a reiniciar el sistema para evitar daños. Las causas comunes incluyen problemas de hardware (como RAM defectuosa), controladores de dispositivo obsoletos o incompatibles, archivos de sistema dañados o conflictos de software.
Problemas de hardware: Memoria RAM defectuosa, partes dañadas del disco duro, sobrecalentamiento o hardware mal conectado.
Controladores de dispositivo: Controladores obsoletos, corruptos o incompatibles.
Software o archivos del sistema: Archivos de sistema dañados, malware o software incompatible.
En Windows 10 y 11, la pantalla azul mostrará un mensaje y un "código de detención" (por ejemplo,
CRITICAL_PROCESS_DIEDoDRIVER_IRQL_NOT_LESS_OR_EQUAL). Anota el código para buscar soluciones específicas en el soporte de Microsoft o en la página del fabricante.
A menudo, el sistema se reinicia automáticamente. Si no es el caso, apaga y enciende el equipo manualmente.
Si el problema persiste y no puedes arrancar Windows normalmente, intenta arrancar en modo seguro para solucionar el problema. Puedes hacer esto buscando "restablecer este equipo" en la barra de búsqueda de Windows y seleccionando la opción "inicio avanzado".
- RAM: Usa la herramienta "Diagnóstico de memoria de Windows" para revisar la memoria RAM.
- Disco duro: Asegúrate de que el disco duro funciona correctamente. Puedes usar herramientas de diagnóstico del fabricante o del propio sistema.
Revisa y actualiza los controladores de tus dispositivos, especialmente los de la tarjeta de video, placa base y otros periféricos.
- Restaura el sistema: Utiliza la herramienta de restauración del sistema para volver a un punto anterior en el que el equipo funcionaba correctamente.
- Elimina archivos temporales: La acumulación de archivos temporales (por ejemplo, en la carpeta
prefetch) puede causar errores.
